| Restaurante Karaweik,Yangon |
Un
doble vuelo de la Vietnam Airlines con
escala en Hanoi (Vietnam) nos lleva a la antigua capital de Birmania, Yangon,
denominada Rangún por los británicos.
No es un aeropuerto grande y los
trámites de entrada fueron bastantes rápidos dado que ya traíamos los visados
preparados, el de Mabel expedido en Hong
Kong y el mío en Londres ya que no hay embajada de Myanmar en España.
Allí nos esperaba nuestro guía y
nuestro conductor en Yangon. Dado que llegamos con cierto retraso, nos tuvimos
que ir derechos a la cena de bienvenida que nos esperaba en el Karaweik
Restaurant, una mole de hormigón armado
pintado de dorado que reproduce una antigua barcaza real dispuesta en el lago
Kandawgyi, muy cerca de nuestro hotel. Es un millonario proyecto financiado por
la junta militar, la cual lo controla todo. Por ejemplo, prácticamente todos
los hoteles de Birmania son propiedad del gobierno.
Allí disfrutamos de un espectáculo
de danzas locales (no muchas dado el retraso de nuestro vuelo), de un abundante
bufé con especialidades locales y de otros países como India o Thailandia
regados con una bebida de lichi para Mabel. Yo me decanté por la pérfida
Myanmar Beer en su presentación habitual
de 640 ml.
¿Y por qué lo de pérfida? Trataré
de explicarlo en pocas palabras, que esto es un blog, no un libro de
divulgación: Como sabemos Myanmar lleva décadas gobernado por una junta militar
de corte comunista, aunque en estos últimos años ha habido algún movimiento en
pos de la democracia. La Mandalay Beer se lleva fabricando desde 1886, durante
el mandato británico, y ha tenido una gran reputación en cuanto a su calidad.
En 1993 una empresaria con base
en Singapur llegó a un acuerdo con el gobierno para llegar a una especie de
sociedad con ésta que gestionara la cervecera (aquí no hay nada completamente
privado). Y aquí entra lo surrealista. La Myanmar beer es completamente
controlada por el gobierno, pero la población sigue prefiriendo la Mandalay
dada su buena calidad. Para hacer más competitiva la Myanmar, no se les ocurre
otra cosa que confiscar la Mandalay Beer, exiliar a la socia, y obligar a
cambiar la fórmula para reducir su calidad y así igualarla con la "niña
bonita" del gobierno. A día de hoy siguen litigando acerca del tema.
| Vista de la piscina de nuestro hotel |
Para mi gusto la Myanmar es
bastante suave y entra bien aunque nada del otro mundo. Sirve para mitigar el
picante que domina la cocina birmana y que va a martirizar nuestras bocas los
próximos días.
El birmano medio no elude hablar
de política ni poner a parir al gobierno si así lo siente. Pero el extranjero
debe ser prudente y no sacar nunca el tema a no ser que el local lo haga antes,
lo cual es habitual.
Tras la cena fuimos trasladados
en uno de los miles de Toyotas que vimos por las calles hasta el hotel
Chatrium, de ultralujo por lo que pudimos comprobar, lo que contrasta con la
pobreza del país. Por supuesto propiedad de la junta militar.
Poco dormiremos hoy, pues mañana
tocan diana a las 4:00 para coger el vuelo de la Air Bagan que nos lleve al
aeropuerto de Heho, al este del país, y empezar nuestro pequeño periplo.
| La Pérfida Cerveza Myanmar |
