domingo, 31 de agosto de 2014

02. Objetivo: Birmania. 29 de Agosto

Restaurante Karaweik,Yangon
Un doble vuelo  de la Vietnam Airlines con escala en Hanoi (Vietnam) nos lleva a la antigua capital de Birmania, Yangon, denominada Rangún por los británicos.

No es un aeropuerto grande y los trámites de entrada fueron bastantes rápidos dado que ya traíamos los visados preparados,  el de Mabel expedido en Hong Kong y el mío en Londres ya que no hay embajada de Myanmar en España.


Allí nos esperaba nuestro guía y nuestro conductor en Yangon. Dado que llegamos con cierto retraso, nos tuvimos que ir derechos a la cena de bienvenida que nos esperaba en el Karaweik Restaurant,  una mole de hormigón armado pintado de dorado que reproduce una antigua barcaza real dispuesta en el lago Kandawgyi, muy cerca de nuestro hotel. Es un millonario proyecto financiado por la junta militar, la cual lo controla todo. Por ejemplo, prácticamente todos los hoteles de Birmania son propiedad del gobierno. 


Allí disfrutamos de un espectáculo de danzas locales (no muchas dado el retraso de nuestro vuelo), de un abundante bufé con especialidades locales y de otros países como India o Thailandia regados con una bebida de lichi para Mabel. Yo me decanté por la pérfida Myanmar Beer en su presentación habitual  de 640 ml.
¿Y por qué lo de pérfida? Trataré de explicarlo en pocas palabras, que esto es un blog, no un libro de divulgación: Como sabemos Myanmar lleva décadas gobernado por una junta militar de corte comunista, aunque en estos últimos años ha habido algún movimiento en pos de la democracia. La Mandalay Beer se lleva fabricando desde 1886, durante el mandato británico, y ha tenido una gran reputación en cuanto a su calidad.

En 1993 una empresaria con base en Singapur llegó a un acuerdo con el gobierno para llegar a una especie de sociedad con ésta que gestionara la cervecera (aquí no hay nada completamente privado). Y aquí entra lo surrealista. La Myanmar beer es completamente controlada por el gobierno, pero la población sigue prefiriendo la Mandalay dada su buena calidad. Para hacer más competitiva la Myanmar, no se les ocurre otra cosa que confiscar la Mandalay Beer, exiliar a la socia, y obligar a cambiar la fórmula para reducir su calidad y así igualarla con la "niña bonita" del gobierno. A día de hoy siguen litigando acerca del tema.

Vista de la piscina de nuestro hotel
Para mi gusto la Myanmar es bastante suave y entra bien aunque nada del otro mundo. Sirve para mitigar el picante que domina la cocina birmana y que va a martirizar nuestras bocas los próximos días.

El birmano medio no elude hablar de política ni poner a parir al gobierno si así lo siente. Pero el extranjero debe ser prudente y no sacar nunca el tema a no ser que el local lo haga antes, lo cual es habitual.

Tras la cena fuimos trasladados en uno de los miles de Toyotas que vimos por las calles hasta el hotel Chatrium, de ultralujo por lo que pudimos comprobar, lo que contrasta con la pobreza del país. Por supuesto propiedad de la junta militar.

Poco dormiremos hoy, pues mañana tocan diana a las 4:00 para coger el vuelo de la Air Bagan que nos lleve al aeropuerto de Heho, al este del país, y empezar nuestro pequeño periplo.


La Pérfida Cerveza Myanmar

2 comentarios:

  1. Pedazo de restaurante y de hotel, jorrrr
    Intuyo qué vuestro viaje a tener "ciertas diferencias" con respecto al que Belén y yo hicimos allá por 2001, jajaja
    Bss

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    1. Ni te imaginas las "diferencias". Jamás me he sentido tan agasajado.
      Tendré que dedicar algún capitulo especial a los alojamientos..

      besos

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