martes, 2 de septiembre de 2014

03. Cuando el Monzón suena es que agua lleva. Kalaw. 30 de Agosto

Pescado seco. Mercado de Kalaw
Eso es lo que nos pasa a los españolitos por cogernos las vacaciones en verano, que en sudeste asiático es la estación de lluvias con todas las incomodidades que ello conlleva. Pero es parte del encanto.
El trayecto era más un viaje en autobús que un vuelo. Antes de llegar a Heho, el turbohélice hizo dos paradas previas, como si fueran paradas de autobús.

La zona a la que llegamos es montañosa y por tanto las temperaturas son muy suaves dada la altura, unos 1400 metros sobre el nivel del mar. En ciertas zonas abundan los pinares entre montañas brumosas. La humedad, excesiva y la lluvia pertinaz, y a ratos caen chaparrones que no duran más que unos minutos. Lo que es seguro es que aún no hemos visto el sol.
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Hoy tenemos cambio de guía y de conductor. El guía se llama Yann Naing Soe y nos acompañará los próximos tres días por esta zona y el cercano Lago Inle. Así entre montañas brumosas e inconstante lluvia llegamos a Kalaw, ciudad creada por los funcionarios británicos como estación de montaña para escapar de los tremendos calores de las llanuras. Hoy en día es lugar de paso, descanso o base para las numerosas rutas de senderismo que se pueden organizar, llegando incluso al mismo Lago Inle.

Curry
Mercado de Kalaw



La visita al mercado de la ciudad es algo incuestionable; el mercado nos da una idea del pulso de cualquier localidad. Las gentes son amables, sonrientes, y algunas curiosas como aquella señora que quiso saber si teníamos arroz en España y cómo se cocinaba. La lluvia hizo algo incómoda la visita pero se pudo hacer. Incontables tipos de vegetales y sobre todo arroz, la base de la alimentación de cualquier país asiático. El pescado, por supuesto de río, y deshidratado para favorecer su conservación. 

Varios tipos de arroz. Mercado de Kalaw
Pagoda Hnee (Bambú)
Visitamos la Pagoda (o Paya en Birmano) Hnee o Bambú, llamada así por estar hecha en esa madera incluido el Buda que lo preside. Tiene la característica de estar lacado en oro y es completamente hueco lo que lo hace fácil de transportar. El templo tiene más de 500 años de antigüedad. Allí nos ofrecieron una bandeja con té y una especie de tentempié muy tradicional en Myanmar y que a muchos extranjeros espanta: El Laphat, que consiste en unas hojas de té fermentado que se mezclan con una combinación de semillas de sésamo, guisantes fritos, gambas secas, cacahuetes, ajo frito y otros ingredientes. Se mezcla en la mano y se come tal cual. No es para salir corriendo, pero desde luego no es un manjar.
Así pasamos un rato de conversación con nuestro joven guía, sentados sobre una estera, hablando e intercambiando información. 
Laphat

Incluso aquí se nos conoce (y admira)

Con Yann el Guia. Obviad el paraguas, es lo que había

A punto de degustar el curry

1 comentario:

  1. Al fin puedo ir publicando. El wifi en las zonas rurales es tan lento que no se puede hacer nada. Hoy me aprovecho ya que en el Hotel de Mandalay va a toda pastilla

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