martes, 2 de septiembre de 2014

04. "Mingalabar". Recorriendo el estado Shan: Pindaya y el Lago Inle. 31 de Agosto

Cultivando la Patata
Que no significa "me voy a lavar la minga". Simplemente es el modo birmano de decir hola, y será lo único que aprendamos en este idioma.

Dejamos Kalaw para dirigirnos hacia el Lago Inle, nuestro próximo fin de etapa. Para ello debemos atravesar una de las zonas más cultivadas de Myanmar, un auténtico vergel de cultivos de coliflores, patatas, maíz, repollos, jenjibre... La carretera está salpicada de carros tirados por bueyes o búfalos, hasta los topes de verduras a la espera de ser cargados en camiones para su comercialización. Los campesinos trabajan en tierra ajena y cobran dependiendo de la cantidad recogida.
Un descanso para jugar a las "damas"



Llegamos a Pindaya cuyo principal atractivo son las cueva natural de Shwe Oo Min, que alberga una impresionante pagoda que alberga unas 8700 estatuas de Buda (según el último recuento) de todos los tamaños, formas, materiales y colores (mayormente dorados) y que son donados por particulares o asociaciones birmanos o no. Llega a ser un laberinto de paredes calizas adornadas con todos estos millares de imágenes doradas. En algunos rincones se hallan pequeñas grutas a las que hay que acceder a gatas y que tienen pequeños altares donde rezar y meditar ("Levante-Elche, ¿qué coño pongo en la quiniela?" podría ser un tema de meditación para un español).
Cueva y Pagoda de Shwe Oo Min, Pindaya

Pindaya se encuentra a orillas del lago Pone Taloke. Cuenta la leyenda que el rey Kummabhaya tenía siete bellas princesas aladas que descubrieron el lago en una de sus excursiones y gustaban de bañarse y luego secarse al sol antes de regresar a palacio. Pero hete ahí que un día cayó una buena tromba de agua, y dado que no podían regresar pues no sus alas no se podían secar, trataron de buscar refugio donde pasar la noche y así descubrieron las cuevas.  Pero, Ay, cuando quisieron salir a la mañana siguiente se encontraron la salida tapada por una densa red de araña. Un Nat (espíritu) maligno en forma de enorme araña (como la que encontró Frodo camino de Mordor) vio la opción de tener comida para varios días, demasiadas princesas para comer de una sentada. El Rey ( me abstengo de volver a escribir su nombre), andaba cazando por los alrededores y al escuchar los gritos de auxilio de sus princesas, acudió al rescate, se enfrentó al terrible monstruo y lo abatió de un certero flechazo.



Esta historia nos fue contada por nuestro guía metros antes de acceder a la cueva y ver a su entrada una estatua (algo kitsch) del rey lanzando la flecha sobre la araña y que se ha convertido en el símbolo de la ciudad. Lo siento, me encantan las leyendas.



El culto a los nat es una de las señas de identidad de Birmania. Son creencias animistas anterior a la llegada al budismo y que, aunque despreciadas por los lideres budistas, tienen mucha presencia en la vida del pueblo birmano.

La araña un poco cutrecilla ¿no?

Pagoda de Nget Pyaw Taw, Pindaya

Llaman la atención las típicas pagodas birmanas con sus muchas stupas o zedis, que son unos conos macizos normalmente decorados en dorado y rematados con joyas y metales preciosos. Cada una alberga alguna reliquia o imagen.

De camino al lago Inle, paramos a comer en un agradable restaurante, más enfocado al turismo que otra cosa pero agradable de todas maneras. Intentamos elegir siempre algo local. De momento nuestra situación gástrica progresa adecuadamente.
En la hora y media de trayecto nos dio tiempo incluso a echar una cabezadita antes de llegar a Nyaungshwe, el principal núcleo de población a orillas del lago y base para excursionistas. Allí nos esperaba nuestra embarcación para llevarnos a nuestro super hiper mega resort a través de los canales próximos al lago y que fue un aperitivo de lo que veremos mañana: pescadores, cultivos flotantes y poblaciones con casas construidas sobre el agua.
El hotel mejor ni nombrarlo. Haré un capítulo especial dedicado a los alojamientos. Nos hace sentir funcionarios coloniales británicos de principios de siglo XX. Y a veces nos da la sensación de tenerlos para nosotros solos pues estamos en temporada baja. Y merece la pena: nos cruzamos con muy pocos turistas y además hoy no ha llovido. Fantástico.

Casas en los canales del Lago Inle

Sólo nos queda de disfrutar del alojamiento y de dar una vueltecita por la localidad cercana de Khaung Daung.

Las conexiones son horribles por lo que puede ser que publique varias entradas de una sola vez. De momento Yangon OK, pero el resto espantosamente lentas. 

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