sábado, 20 de septiembre de 2014

13. No todo es Budismo. Los "Nat". Monte Popa. 7 de Septiembre

Templo del Monte Popa
Una de las señas de identidad de Myanmar es el culto a los "Nat"o espíritus que se ha ido heredando de generación en generación desde antes de la llegada del budismo de forma masiva en el siglo XI.
Merece la pena hablar un poco de ello.

Forman parte de la cultura y modo de vida de los birmanos, que sin llegar a desplazar la práctica del budismo, se alcanza en muchos casos  una especie de sincretismo en el que se mezclan ambas creencias, sobre todo en las áreas rurales, todo muy a pesar de las opiniones negativas de muchos líderes budistas, los cuales tienden a menospreciarlos.
Pero, ¿Quién son estos Nat? Según la creencia popular, son unos espíritus capaces de inmiscuirse en lugares, personas o campos de conocimiento, de tal modo, que bien tratados pueden ayudar a los fieles a conseguir sus fines, pero ojo con ellos si te poseen: uno puede cometer actos escandalosos en público y no hay manera de echarlo a no ser que un monje-exorcista se emplee a fondo. 

El Nat borrachín Min Kyawzwa. Fue el hijo de un rey que acabó asesinado. En 
vida era un borrachín, de ahí las ofrendas que le cuelgan.

Existe una clase superior de Nats. 37 de ellos fueron humanos pertenecientes a la nobleza y a la realeza que tuvieron muertes violentas. Las clases inferiores proceden de animales (como la horrible araña de Pindaya)
A principios del siglo XI el gran rey Anawrahta quiso prohibir estas creencias animistas en favor del pujante Budismo Theravada . Le fue imposible. La creencia y la tradición eran demasiado fuertes y se arriesgaba a tener un serio problema. Sabiamente se las arregló para hacer coexistir ambas religiones, añadiendo un Nat, Thagyamin (una deidad hindú), a los 36 ya reconocidos al que coronó como rey de los Nat. 

El  Monte Popa, un volcán extinto,  era considerado la morada de los Nat. Hoy está coronado por el Monasterio Popa Taungkalat, cuya subida obviamos ( y también los monitos)  y cambiamos por la cómoda ascensión en coche a un resort de lujo desde el que se divisan unas fantásticas vistas de la región y del antiguo volcán con el monasterio en todo lo alto.


Panteón Nat
 



Atasco de camino a  Popa
Es muy habitual ver en los hogares birmanos imágenes de algún nat hecho con cáscara de coco y con turbante rojo. Muchos coches llevan cintas blancas y rojas colgadas del retrovisor (como nuestro conductor actual), colores habituales del nat de la protección.
El Monte Popa es lugar habitual de peregrinación como pudimos constatar dado el tremendo atasco formado en la carretera que lleva al pueblo, lo que nos obligó a echar pie a tierra y llegar al pueblo caminando haciéndonos sitio entre las miles de personas, coches, furgonetas y motos.

Hay que visitar la capilla del pueblo de Popa, a los pies del monte, que custodiado por dos tigres, alberga las imágenes de muchos (o todos, no los conté) de los 37 nats a los que se les reza y da ofrendas en función de cómo fue el nat en su vida humana. Hace gracia que a Min Kyawzwa se le dejen botellas de whisky y otros licores simplemente porque este príncipe fue un borracho impenitente en vida.

Ay, las creencias...


De Camino a Popa paramos en centros de elaboración de jaggery o pequeños bloques de azúcar a veces aromatizado que extraen de la savia de la palmera. Nos hicieron una pequeña demostración de cómo se encaraman en los árboles para obtener el preciado liquido que sirve para obtenerlo. Es muy habitual ver sobre las mesas de los restaurantes populares botes con trozos de jaggery que se pueden comer a modo de postre..pero ojo para los no golosos: es puro azúcar. También elaboran otros productos derivados como licores.


Bebé
Recolectando savia

Pitahaya o fruta del Dragon

De vuelta en Bagan, tuvimos la enorme suerte (es una vez al año) de ver un Festival en el que se representan números musicales en el que participan varias personas y normalmente acompañados de figuras similares a nuestros cabezudos, que bailan al son de una estridente música y que representan historias tradicionales.
Petado de gente hasta arriba, gracias a la buena voluntad de un señor, pude encaramarme en un lugar privilegiado, junto a la mesa del jurado (olvidé decir que era un concurso), para hacer unas buenas fotos aunque he de reconocer que me llegué a agobiar del calor húmedo tan espantoso que hacia y que me hacia sudar a mares.
No hemos visto lluvia desde que salimos de Inle, aunque llover, debe de llover a juzgar por las piscinas de agua que se encuentran a veces en medio de la carretera. Es la estación de las lluvias, aunque digan que no ha llovido lo suficiente...
                     





El sol aprieta










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