martes, 9 de septiembre de 2014

09.Cuando caminar descalzo es todo un arte. Por el centro de Myanmar, de Mandalay y Sagaing a Monywa (I). 04 de Septiembre




Mandalay

Efectivamente, quien quiera visitar este apasionante país tiene que estar dispuesto a pasar una buena parte del tiempo descalzo, porque de otro modo no le será permitida la entrada a ningún edificio religioso. Y ya sabemos que Myanmar y Religión es hablar de lo mismo. No apto para los muy escrupulosos  ni los muy delicados de pies: no olvidemos que los calcetines tampoco son permitidos.


A petición mía empezamos el día dando una vueltecita por Mandalay a primera hora de la mañana  justo en la hora de más movimiento en la ciudad. No estaba previsto en el programa pero casi todo lo que se les pida (dentro de lo lógico y realizable) nos es concedido. Y para mí contemplar el traqueteo de una ciudad grande para ver cómo se mueve, es importante.

Arrrgh!!!


Mandalay. Mercado


Las ofrendas pueden adquirir muchas formas. Son billetes de verdad



En el desayuno


Sagaing y los puentes sobre el Ayeyarwady
Al rato proseguimos con el programa establecido, saliendo en dirección este hacia la sagrada colina de Sagaing, aún a orillas del Ayeyarwady (Irrawady para los ingleses). Cruzamos el rio por el nuevo puente de Sagaing desde el que se divisa en antiguo puente de hierro construido por los británicos.
La colina está salpicada de stupas doradas y blancas y hacia allí que nos dirigimos a zambullirnos (sin mojarnos mucho) en la vida monástica. Sería prolijo intentar contar algo sobre el Budismo. Es terriblemente complicado para nuestras simples mentes occidentales. Ni es el objetivo de este blog. Tras las explicaciones de nuestro guía, que fue monje durante diez años, ya tenemos más que suficiente para empezar a leer sobre el tema. Estaría bien un "Tratado de Budismo para torpes" para comenzar   .      


Monje en busca de su limosna
En Myanmar se profesa la corriente de Theravada del Budismo, mucho más ascética, austera y difícil de llevar a cabo. Esta corriente solo se profesa en Myanmar, Tailandia, Laos, Camboya y Sri Lanka. La escuela Mahayana es mayoritaria ( la que encontramos en China, por ejemplo) y mejor conocida.

La vida del devoto del Birmano gira en torno a las buenas obras que se van acumulando a lo largo de la vida, y son materializadas en forma de alimentos para los monjes y monjas (que también las hay), donativos para los templos y de plegarias en la pagoda local. Un ejemplo de este "meritaje" lo acabo de encontrar al principio de la primera novela de George Orwell, "Los Días de Birmanía" (Orwell sirvió entre 1922 y 1928 en la Policia Imperial India en Birmania) . El corrupto juez local birmano a sueldo de los británicos, tras ser reprendido por su mujer tras años de enriquecimiento a costa de tráfico de influencias, soborno y  chantajes, le contesta que lo tiene controlado pues tras su jubilación (bien rico y gordo), piensa en dedicar gran parte de su riqueza en donaciones a los templos e incluso construir varios y así compensar el daño y el dolor infligido durante tantos años. Un ejemplo ilustrativo.    




Monjas rezando en el  monasterio de Myasetkyar
     
Estudiando
En el  monasterio de Myasetkyar, en Sagaing, gastamos un rato en observar la vida de los monjes y monjas que allí viven. Se espera que un hombre sirva como monje al menos dos veces a lo largo de su vida como monje, una como novicio (a la edad de entre 10 y 20 años) y otra como monje ordenado (a partir de los 20 años).
Los preceptos a seguir por los monjes son más numerosos que para las monjas. Como ejemplo, un monje ha de salir a la calle descalzo todos las mañanas con su cuenco en espera de limosna en forma de comida. No pueden pedir, solo esperar que la gente les de la comida que les servirá de sustento el resto del día. Su almuerzo es a las 11 pues y no les permite ingerir alimentos sólidos a partir de mediodía para favorecer la meditación (Atiborrándose lo único que harían es una buena siesta, el método de meditación español por excelencia). Las monjas sólo lo hacen dos veces por semana. Las limosnas dan la oportunidad a las personas de hacer méritos.




Ordenada cola para el almuerzo de las 11 (ya no habrá más)




A comer hay que entrar descalzo
                                 


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